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Medina-Azahara: Madinat al-Zahra: el jardin andalusi
Apenas a un tiro de piedra de la Ciudad de los Califas, tan efímera
como su nombre, se halla la antigua
Madinat al-Zahra o Medina Azahara( galeria fotografica), ejemplo
de ciudad andalusí.
La construcción de una nueva ciudad, Madinat al-Zahra, como
residencia personal del califa y sede de los órganos de la
administración del Estado, fue, sin duda, la más ambiciosa y la que
tuvo mayor alcance y repercusión. Con esta fundación, iniciada entre
los años 936 y 940, Abd al-Rahman III asumía también una práctica
habitual en el mundo islámico oriental: la construcción por parte
del califa de un nuevo núcleo urbano, adecuado a su dignidad y
estatus, como parte de un programa de ostentación y representación.
Es uno de los conjuntos arqueológicos más importantes de España, una
ciudad palacio que podía albergar hasta 12.000 personas. Fue sede
del gobierno y al mismo tiempo lugar de residencia, actitud
precursora similar a la de Felipe II con El Escorial.
Para su construcción se emplearon los más valiosos materiales:
mármoles, ébano, marfil, piedras preciosas, destacando de sus
edificios la Casa del Ejército y el Salón Rico donde se puede
apreciar la suntuosidad de la edificación en la contemplación de
restos de capiteles, zócalos y mármoles de excelente calidad. Su
construcción fue concebida sobre terrazas superpuestas,
extendiéndose los jardines en la zona intermedia. Ciudad de gran
leyenda árabe que hace referencia al personaje de Azahara, por la
cual el califa Abd-al-Rahmán III construiría y dedicaría esta ciudad
de al-Madinat az Zahrá (ciudad brillante). Ciudad de vida breve pues
sólo transcurrieron 70 años desde que fue fundada en el año 940
hasta su destrucción a manos de los bereberes en el año 1010, en que
quedó reducida a ruinas.
De todo este hermosísimo complejo de arte islámico palaciego destaca
el Palacio de Zahra, y de éste sus dos grandes salones.
Destaca asimismo la extraordinaria decoración geométrica y floral.
Se conserva en buenas condiciones el Edificio de Alcobas de la época
de Al-Hakan II, así como una extraordinaria red de alcantarillado y
aguas, fuentes jardines, paseos en mármol y estancias del ejercito y
guardia del califa.
Los dos grandes jardines, el Alto y el Bajo, responden al tipo de
crucero, articulados mediante un andén perimetral y dos andenes que
se cruzan en cruz y dividen el jardín en cuatro partes. Son los más
antiguos conservados en la Península y los primeros de un prototipo
repetido con asiduidad hasta el fin de Al Ándalus. Algunos autores
han buscado el origen de ese modelo de jardín en Oriente, en el
mundo sasánida de donde pasaría a los palacios abbasíes, o bien en
la Antigüedad clásica. |