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Sobre el lugar que ocupa La Rambla se asentó
un poblado prehistórico en el lugar llamado "La Minilla", donde hace
algunos años se hallaron unos vasos campaniformes con más de 4.000
años. Posteriormente se asentaría una ciudad romana que amurallaría
la población y sobre ésta los musulmanes fundarían AL-RAMLA (que
significa arenal). En 1480 la tenencia de su castillo fue otorgada a
Gonzalo Fernández de Córdoba "El Gran Capitán".
En lo relativo a su nombre, decir que La Rambla ha conservado su
antigua denominación musulmana "al-rambla", que significa "arenal".
Será hacia finales de los siglos bajomedievales cuando La Rambla
alcance un lugar destacado dentro del reino de Córdoba, a ello
contribuye por un lado el hecho de ser uno de los centros agrícolas
más importantes de la Campiña, y por otro su privilegiada situación
que la convierte en paso obligado entre la zona cristiana y el reino
nazarita de Granada.
La Rambla ciudad alfarera: La fecha más emblemática de la historia
de la alfarería rambleña es la de 1.460, año del que data la primera
referencia escrita sobre este oficio hallada hasta la fecha. En ésta
se menciona a "Miguel Ruiz..., cantarero". A partir de esta fecha y
a lo largo de toda la era moderna, las alusiones al oficio, más o
menos espaciadas, no faltan. En el siglo XVI se constata que en la
localidad de La Rambla existe una calle llamada de los "Cantareros".
En el ámbito del arte religioso, La Rambla cuenta, por calidad y
cantidad, con una rica imaginería. Desde el Cristo de la Veracruz
(obra más antigua que data del siglo XVI), hasta otras obras de
contrastada calidad como son las de Santa Teresa, el Niño
Triunfante, Santa Lucía, Jesús amarrado a la columna, San Pedro, o
San Juan Bautista. De gran valor está considerado el Cristo de la
Expiración, una de los más bellos crucificados dialogantes que haya
producido el arte andaluz. Pero la obra que sin ningún genero de
duda goza de mayor fama y devoción, es la imagen rambleña del
Nazareno, cuyo autor es Juan de Mesa.
Es un auténtico privilegio para La Rambla tener en propiedad un
patrimonio de la riqueza plástica que encierra este museo, cuyo
balance anual arroja un número de visitantes superior a los mil,
excluyendo visitas guiadas, lo cual nos anima a continuar y
potenciar la labor de difusión hasta ahora llevada.
La Casa-Museo de Alfonso Ariza supone la consolidación de la mayor
de cuantas aspiraciones tuvo este paisano nuestro, artista
polifacético y genial que cultivó un arte vanguardista e innovador,
y que lo apartó, en no pocas ocasiones, de nuestra comprensión, a él
como persona y a su alma representada en su obra.(ftes. ver links) |